Top 10: Lo bueno y lo malo de viajar a Malasia

Como en todo lugar sobre la faz de esta tierra, hay cosas buenas y otras no tan buenas, así que como Malasia no es la excepción, hoy te traigo lo bueno y lo malo de viajar a Malasia.

Top 10: Lo bueno y lo malo de viajar a Malasia
Playa en la Isla Perhentian en Malasia.

Lo bueno de viajar a Malasia

1. La gente

La gente malasia es súper amable y tranquila. En Malasia hay mucha influencia de otros países como China e India, por lo tanto son multiculturales, están más abiertos a otras culturas y las respetan.

Después de tantos días en territorio malayo, debo confesar que aunque al principio me parecía raro que las chicas fueran tan tapadas con su hiyab, al final ya hasta las veía bonitas y estilosas aunque sencillas. Es que era como si todas estuvieran a la moda menos yo, y hasta en algunos momentos me sentía como mosco en leche. En cualquier caso esto solo fue producto de mi imaginación. Nadie, absolutamente nadie me hizo sentir diferente (eso lo sentí yo solita), por el contrario, las chicas en la calle sin conocerme, siempre me estaban sonriendo y me saludaban con la cabeza.

Vendedora malasia en el mercado de Cameron Highlands.
Vendedora malasia en el mercado de Cameron Highlands.

2. La comida es barata y rica:

La comida es relativamente barata en comparación a los precios europeos o a los precios del cono sur. Y la verdad es que todo depende de lo busques. Si quieres la comodidad de un restaurante pagas más, sino puedes comer en la calle y es mucho más barato.

La comida está bastante bien, antes de ir a Malasia no la conocía. Luego al llegar fui probando poco a poco los platos locales y en general me gustaron. Eso sí, utilizan mucho el picante, por suerte a mí ahora me gusta así que lo disfruto. De todas maneras siempre tendrás la opción de pedir los platos sin picante, en caso de que no te guste.

Comida malaya en Malaca (arroz con pollo al curry).
Comida malaya en Malaca (arroz con pollo al curry).

3. Productos gratis en los hoteles:

Me sorprende que los malayos sean tan exigentes cuando de hospedarse en hoteles se trata. A pesar de que los estándares de limpieza en los hoteles malayos son bajos, lo cierto es que en cuanto a “facilities” superan a los hoteles de Europa.

En un hotel de gama media en Malasia (tipo 35€ aprox. la noche por habitación doble), a parte del jabón y el champú, tienes siempre como mínimo un hervidor de agua, café instantáneo, crema para el café, té, y azúcar gratis. Además te suministran también pañuelitos, dos botellitas de agua mineral y a veces hasta te enciman refrescos, todo gratis.

Y como si esto no le bastara a los clientes mayalos (visto en los comentarios de los hoteles), se quejan si no les proporcionan cepillo de dientes y pantuflas de baño, algo que a mí personalmente me parece bastante exigente y un tris exagerado. Aunque si me lo ponen gratis, yo no me quejo, así los tengo por si acaso.

Tumbonas en nuestro hotel en la Isla Perhentian.
Tumbonas en nuestro hotel en la Isla Perhentian.

4. Playas paradisíacas:

Al igual que otros países del sudeste asiático, Malasia tiene unas playas paradisíacas de ensueño. Y lo mejor es que no están abarrotadas de gente como es el caso del mediterráneo en verano. Así que puedes disfrutar casi que todo el año de playas hermosas de arena fina y blanca con apenas gente. Perfectas para pasar unas vacaciones de relax.

Playas paradisiácas en el tour de Island Hopping en Langkawi (Pantai Beras Basah).
Playas paradisiácas en el tour de Island Hopping en Langkawi (Pantai Beras Basah).

5. La seguridad:

Malasia me pareció un país bastante seguro. Mucho más seguro que cualquier país que haya visitado en Latinoamérica, así que las mujeres que viajan solas tienen aquí otro destino al que pueden visitar tranquilamente.

Al principio cuando llegamos, tenía dudas de si podía sacar de mi bolso el teléfono móvil para ver el GPS o titubeaba si colgar la cámara de fotos en mi cuello o mejor ocultarla en la mochila. No sabía que tan peligrosa o segura podía ser Malasia, pero al cabo de unas horas caminando por las ciudades turísticas, me di cuenta que es bastante segura. Todo el mundo lleva el celular en la mano y la cámara en el cuello. No escuchamos gritos de gente persiguiendo a ladrones por la calle, ni nada que se le parezca. Todo es muy tranquilo, nunca sentimos miedo de que nos robaran.

Karaoke en el mercado nocturno de Melaka.
Karaoke en el mercado nocturno de Melaka.

6. Las autopistas:

Este es un punto extra de mi top 10 de lo bueno y lo malo de viajar a Malasia. Y es que tenía que haber más cosas buenas que malas, el país sin duda se lo merece.

Algo que me causó mucha impresión, para bien, fue que la península de Malasia se puede recorrer de norte a sur en bus perfectamente. Y digo perfectamente porque tiene unas carreteras que según mi criterio, son extraordinarias. Normalmente son autopistas bastante amplias y con varios carriles. También cuenta con muchos trayectos sin montaña, así que tiene menos abismos de que preocuparnos.

Toda Malasia la recorrimos en bus y no tuvimos ningún problema. Aunque definitivamente prefiero viajar de día que de noche porque así los conductores no corren tanto. Además es un plus que se puedan reservar los tickets de buses de forma rápida y sencilla a través de la página web: Bus Online Ticket.

Carreteras en Kuala Lumpur, Malasia.
Carreteras en Kuala Lumpur, Malasia.

Lo malo de viajar a Malasia

Ahora sí, después de los gozosos llegan los dolorosos. Aquí está el conteo de lo que menos me gustó en Malasia, no obstante, he de decir que son cosas banales y que no repercuten en que más adelante vuelva a visitar Malasia porque en general me encantó y quedé muy satisfecha con nuestro viaje.

1. La limpieza en los hoteles:

Como decía antes, los estándares de limpieza en los hoteles de gama media son bajos con respecto a los de Europa.

Nos pasó en varios hoteles que todo estaba nuevo y bonito pero que la limpieza era pésima. Y la verdad, si te encuentras la ropa de cama, las toallas y el baño sucio, por más que todo sea bonito, no sirve.

Si hablamos de hoteles a un precio medio razonable, no quiero pensar en la limpieza de los guest houses o en los hoteles de poca monta.

Alrededores de nuestro hotel en la isla Perhentian.
Alrededores de nuestro hotel en la isla Perhentian.

2. Los andenes peatonales son casi inexistentes:

Las aceras en Malasia son prácticamente inexistentes. Tienen las aceras sí, pero en las aceras tienen el alcantarillado tipo zanjas de tamaño colosal, cual trinchera de guerra, pero sin rejilla, por lo que caminar por esos andenes se convierte en una travesía total. Además muchas veces el hedor que expelen es nauseabundo.

Sin duda es algo en lo que Malasia debería prestar más atención, no sólo por la parte estética del país sino también por higiene.

Calles de Melaka con alcantarillado abierto.
Calles de Melaka con alcantarillado abierto.

3. La escasez de papel higiénico en los supermercados y hoteles:

En los hoteles siempre te ponen papel higiénico, sí…, pero, suelen ser rollos muy pequeños y a veces con hoja sencilla, lo cual en medio día se te acaba.

Nos pasó que en algunos alojamientos tuvimos que pedir muchísimas veces reposición de papel higiénico. En ocasiones al pedirlo en recepción, ni siquiera entendían que era “toilet paper” y no sólo en recepción. Cuando fuimos a varios supermercados, no lo vendían. Y cuando por fin encontramos un lugar donde lo vendían, la cajera le mostró el paquete de rollos a su compañera y se empezaron a reír en nuestras narices y nosotros, cómo no, un poco abochornados.

¿Quieres saber por qué los malasios no saben qué es el papel sanitario o se ríen cuando lo pedimos? Pues porque ellos no se limpian el culito, ellos se lo lavan con una manguera que hay justo al lado del váter. Por eso siempre que iba a un baño público encontraba inodoros con charcos de agua a su alrededor y ya se entenderá porqué.

Ofrecen muy poco papel higiénico en los hoteles de Malasia.
Ofrecen muy poco papel higiénico en los hoteles de Malasia.

4. Escasez de servilletas en los puestos de comida:

Al igual que con el papel higiénico, la escasez de servilletas se nota bastante, ¿por qué?, no lo sé. Pero irrita un poco cuando, por ejemplo, pides unos apetitosos noodles y justo al primer sorbo ¡plaf! te untas la quijada. Inmediatamente por instinto lanzas la mano en busca de la servilleta y ¿qué pasa?, pues no la encuentras. Giras tu mirada hacia las otras mesas y nada.

Al final siempre tienes que pedir servilletas al camarero, que igual no pasa nada, pero sería mucho mejor si ya te las ponen al mismo tiempo con los cubiertos.

Plazoleta de comida en George Town, Penang.
Plazoleta de comida en George Town, Penang.

5. El inglés malayo:

Aunque todos los malasios por norma general estudian inglés en la escuela, muchos de ellos lo hablan a “media lengua” y con acento chino o hindú, que para mí es casi igual porque se entiende poco. Y si a esto le sumas mi acento latino, pues entendernos resulta todo un reto.

Al principio me resultó bastante estresante porque les entendía la mitad. Luego, con la práctica, ya les iba entendiendo mucho más hasta el punto de acostumbrarme a su acento.

También se da el caso en que te encuentres malasios que no hablan ni poquito inglés, así que tienes que recurrir a las señas o pedir ayuda a alguien para que te traduzca.

Nuestro guía en Cameron Highlands por suerte hablaba inglés.
Nuestro guía en Cameron Highlands por suerte hablaba inglés.

Espero que te haya gustado nuestro Top 10 de lo bueno y lo malo de viajar a Malasia. Si es así, compártelo con tus compañeros de viaje, seguro que con esto se harán una idea global de las cosas buenas y no tan buenas que se podrán encontrar allí.

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